Todos en algún momento experimentamos momentos de agradable calma. Los padres con niños pequeños se asoman a sus habitaciones antes de dormirse y les miran como sus caritas estan dulcemente tranquilas después de un día de ajetreo
. Cuando la lluvia moja las calles de las ciudades o de los campos nos produce una gran calma, tambien si vemos caer mansamente la nieve.
En otro lugar tal vez alguien está trabajando duramente para realizar es proyecto que tiene entre manos y sonrie al ver lo bien que le está saliendo. Esos son los momentos de paz, un bálsamo para seguir con la dureza de la vida que no siempre es fácil.
Hemos de aprovechar esos instantes para construir El Camino de la Paz
